El panel de seguimiento llevaba dos años acumulando columnas: pasos, minutos de respiración, horas de sueño, notas de sesión, recordatorios enviados. Cada persona que entraba a revisar su semana se encontraba con una pared de datos que no decía nada útil. La tarea no era agregar funciones, sino decidir qué se queda y qué se va.
Empezamos por observar cómo se usaba en la práctica. La mayoría abría el panel una vez por semana, casi siempre por la noche, y buscaba tres cosas concretas: si había cumplido sus rutinas de movimiento, cómo había dormido y qué le tocaba ajustar. Todo lo demás era ruido. Con eso claro, el rediseño se organizó alrededor de esas tres preguntas y dejó el resto en una vista secundaria.
Una limitación que asumimos: no todas las rutinas se pueden resumir en una tendencia. El trabajo de respiración, por ejemplo, se registra como práctica cumplida o no cumplida, sin medir duración. Preferimos eso antes que inventar una escala que no refleja lo que ocurre.
El rediseño no resolvió el acompañamiento por sí solo, pero quitó una capa de ruido que estaba interfiriendo. Ahora el panel sirve para conversar sobre la semana, no para llenar casillas. Si quieres ver cómo se aplicó una lógica parecida en otro contexto, revisa el portal de incorporación de clientes o escríbenos desde la página de contacto para contarnos tu caso.